Al principio estuvo Asterix. Después llegaron los García -Márquez y Lorca-, Góngora, Lope, Valente, Ángel González, los cuentos de Benedetti, Cortázar y una ristra de clásicos -comtemporáneos o no- de los que no me separo, Zagaievsky y Szymborska entre otros. Con tanto libro a cuestas, cargada voy de mí; veo adelante libro que me amenaza la jornada, y me digo que ir porfiando por la senda errada más de necia será que de constante. Pero no veo más perjuicio que el de mi hacienda y, para dejar la pose, es mayor el beneficio.Entre tanto se me han quedado algunas cosas y he quemado algún que otro dios disecado, siempre hay un precio.
Me declaro fiel al vicio de secarme la sesera y seguidora del hedor de la belleza.
