La construcción de un discurso creativo

Cinco poemas para cruzar el atlántico. Tras la estela de Michael Montesano

Clamamos al atardecer, de Michael Montesano

Hace mucho mucho tiempo, antes de haber dado a luz la editorial, de haberla gestado y penetrado y seducido y merodeado, empezaba yo a navegar por tierras digitales, zonas pantanosas y remotas donde buscaba huellas de mi pasado filológico. Arqueología de mí mismo tras un periodo de servicio prorrogado en los ejércitos de los cuidados hospitalarios intensivos (el realismo sucio es esto). Postraumatizado, miraba y leía páginas webs y blogs como quien busca un gesto cercano en el otro. La complicidad de ese momento justo en el que dos intereses coinciden y se aman. La intimidad sin vísceras y la llanura asistólica de la calma.

En algún momento llegué a Perú. A un perú distinto, a una parte de perú mejor dicho. A una imagen de esa parte, pixelada como Yllary Chaska. Pasó otro tiempo de lecturas y comentarios, y perú se hizo Libro: una Caravana de poemas llegó a mi buzón a la vez que los números 1 y 2 de nuestros Cuadernos ya se habían desplegado por la red. Era el año 2011, creo. Montesano llegó con una fotografía a aquel Cuaderno 2 acompañando a tres textos de Yllary, que más tarde se convertirá en su mujer. Fue a sugerencia de ella que Michael nos envió para el futuro número 3 de la revista los primeros 4 textos que le leía [Una ciudad en Uganda, Marzo, Abril y Teología -Homenaje a Faulkner-]. Acocoxóchitl vino unos meses después, para el número 7. Fue como observar el horizonte, su línea, ese verso. No se ve nada a ciencia cierta, pero uno sabe, también a ciencia cierta, que tiene que haber algo al otro lado. A veces hay que creer en ese algo, y Michael me envió un llanto… Lo que venga a partir de ahora, el mar dirá.

Más sobre Michael Montesano: Stolen Time Cafe

Cinco poemas

¿Quién no ve
estas cosas titilar en sus sueños?

Una hoguera arde en la noche arbolada
la olla hierve y rebosa avivando las llamas

Esto es el País Vasco, 1936
treinta años más tarde en Ñancahuazú

¿Quién no ve estas cosas?

Un niño iraquí
su rostro oscuro luminoso
pasa junto al cañón de un M16

El pistolero de ojos cansados se tambalea en su puesto
es un buen chico que ha olvidado dónde está

Imagina a la chica la que nunca sacó a bailar
cuando sus ojos se ponen en blanco y el dedo que sujeta el gatillo resbala

El fogonazo estalla en descontroladas dalias
dalias rojas que florecen en el cráneo del niño

¿Quién no ve?

¿Quién no nos ve marchando
a través de los campos, todos nosotros
marchando a través de campos de dalias rojas?

[Traducción de Ana Asuero]

Who doesn’t see / these things flicker through their dreams? // A campfire smoldering in the wooded night / the cook-pot boiling over fomenting the flames // This is Basque country, 1936 / thirty years later in Ñancahuazú // Who doesn’t see these things? // An Iraqi boy / his dark face luminous / walks past the barrel of an M16 // The bleary-eyed gunman careens at his post / he’s a good-old boy who’s forgotten where he is // He’s picturing the girl he never asked to dance / when his eyes roll back and his trigger finger slips // The gun flash bursts into riotous dahlias / red dahlias flourishing through the boy’s skull // Who doesn’t see? // Who doesn’t see us marching / through the fields, all of us / marching through fields of red dahlias?

El pueblo vacío, sin contar con las catorce mujeres
asesinadas por la espalda con sus gargantas moradas

Los otros, la mayoría hombres
descubiertos de camino al Congo

La muerte siguió, casi
un kilómetro más allá, hasta la frontera de Entebbe

Cuerpos boca-abajo, con una sola herida
en la parte posterior del cráneo

Los últimos, pegados uno al otro
de espaldas, como dos hermanos de diez años

El arma sobrevivió a todos

[Traducción de Verónica Pérez Palma] 

Village empty, save fourteen women / Dead on their backs with bruised throats // The others, mostly male, / Discovered en route to the Congo // The dead went on, roughly / A kilometer apart, until the Entebbe border // Bodies found face-down, a single wound / To de back of the skull // The last two, side-by-side //On their backs, likely sisters of ten years // The weapon survived them all

Búfalos embalados en la cuesta saliente
imitadores de ondas, completamente oscuras
tronando a través de las lentas hebras del tiempo

Los vemos y no,
terror y agigantamiento, hipnótica
furia del viento a través del carbón

[Traducción de Verónica Pérez Palma] 

Buffalo sprint over roll of slope / mimic of wave / utter dark / Whirring thru weather´s white filaments // We see them & don´t / terror & surge, hypnotic / fury of wind through coal //

La luna está en el río
y una dama en la luna

Las corrientes su peine arrastran
a través de sus largos y finos cabellos

[Traducción de Verónica Pérez Palma] 

The moon is in the river, / and a lady is in the moon // Currents run their comb / through her long, thin strands

¿Sabías que cuando para la lluvia es una señal del Juicio Final?

Yo se que es verdad, cuando tanta gente lo dice.

El señor Earle dice que cuando la gente es indiferente el Todopoderoso también mantiene alejada su obra de nosotros.

La tía Elly jura que Él no abrirá su corazón, o el cielo, si no somos sinceros los unos con los otros.

Lydia dice que si conservamos el fuego en nuestros ojos, quemaremos la tierra y se secará.

Lydia da clases en casa y su padre, el Reverendo Austen, le enseña cosas que no aprendemos en el Colegio Público Jefferson.

El fuego en sus ojos es la lección más importante, y el Reverendo dice que también tenemos que conservar el fuego en nuestras partes.

“Mira Saúl”, dice Lydia mientras se sube los pantalones, “el fuego está justo aquí.”

Me pide ver mi fuego, y se lo enseño, afuera en los campos, donde la hierba crece detrás de nuestras espaldas y desde donde el Reverendo sólo puede ver nuestras cabezas.

Al oír la alarma antiincendios, le digo a Lydia que esa alarma puede sonar a través de estos campos y nunca parar.

“Esa es nuestra amenaza, Satanás está llegando para echarnos el infierno sobre nosotros.”

“Cállate Lydia, a mi padre no le gustan esas conversaciones.”

“Lo sé, a mí también me dan miedo. ¿Sabes que Jefferson tiene el suficiente fuego en sus ojos para quemar los mares, los cielos y todo lo que amamos? Saúl dime que me protegerás cuando todo esto acabe.”

[Traducción de Verónica Pérez Palma] 

Did you know when it stops raining it´s a sign of  our Judment? / I know it´s true when so many say. / Mr. Earle says when folks are indolent the Almighty keeps his work from us, too. / Aunt Elly swears He won´t open his heart, or the skies if we´re untrue to one another. / Lydia tells me if we hold the fire in our eyes we scorch the earth and make it barren. / Lydia goes to school at home and her father, Reverend Austen, teaches things we don´t learn at Jefferson´s Public. / The fire in our eyes is their most important lesson and the Reverend says we also keep the fire in our privates. / ‘Look, Saul’, says Lydia as she pull down her pants, ‘The fire´s right here.’ / She ask to see my fire and I show her, out in the fields, where the grass grows to our shoulders and the Reverend only sees our heads. / When I hear the firehouse siren, I tell Lydia that bell can ring through these fields and never stop. / ‘That´s our warning Satan´s come to bring hell upon us.’ / ‘Stop it, Lydia, my Pa doesn´t like that talk.’ / ‘I know, it scares me too. Do you know that Jefferson has enough fire in the eyes to burn the seas, skies, and everyone we love? Saul, tell me you´ll hold me when that happens.’

Clamamos al atardecer. Un llanto por EEUU, un llanto por nosotros

Clamamos al atardecer-abierto

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